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Portada » Los mejores poemas de Mario Benedetti

Los mejores poemas de Mario Benedetti

    7. Corazón Coraza

    Porque te tengo y no
    porque te pienso
    porque la noche está de ojos abiertos
    porque la noche pasa y digo amor
    porque has venido a recoger tu imagen
    y eres mejor que todas tus imágenes
    porque eres linda desde el pie hasta el alma
    porque eres buena desde el alma a mí
    porque te escondes dulce en el orgullo
    pequeña y dulce
    corazón coraza

    porque eres mía
    porque no eres mía
    porque te miro y muero
    y peor que muero
    si no te miro amor
    si no te miro

    porque tú siempre existes dondequiera
    pero existes mejor donde te quiero
    porque tu boca es sangre
    y tienes frío
    tengo que amarte amor
    tengo que amarte
    aunque esta herida duela como dos
    aunque te busque y no te encuentre
    y aunque
    la noche pase y yo te tenga
    y no.

    6. Chau número tres

    Te dejo con tu vida
    tu trabajo
    tu gente
    con tus puestas de sol
    y tus amaneceres
    sembrando tu confianza
    te dejo junto al mundo
    derrotando imposibles
    seguro sin seguro.
    Te dejo frente al mar
    descifrándote a solas
    sin mi pregunta a ciegas
    sin mi respuesta rota
    te dejo sin mis dudas
    pobres y malheridas
    sin mis inmadureces
    sin mi veteranía.
    Pero tampoco creas
    a pie juntillas todo,
    no creas nunca creas
    este falso abandono.
    Estaré donde menos
    lo esperes
    por ejemplo
    en un árbol añoso
    de oscuros cabeceos.
    Estaré en un lejano
    horizonte sin horas
    en la huella del tacto
    en tu sombra y mi sombra
    estaré repartido
    en cuatro o cinco pibes
    de esos que vos mirás
    y enseguida te siguen
    y ojalá pueda estar
    de tu sueño en la red
    esperando tus ojos
    y mirándote.

    5. No te salves

    No te quedes inmóvil al borde del camino
    No congeles el júbilo, no quieras con desgana
    No te salves ahora ni nunca, no te salves
    No te llenes de calma.

    No reserves del mundo solo un rincón tranquilo,
    No dejes caer los párpados pesados como juicios,
    No te quedes sin labios, no te duermas sin sueño
    No te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo.

    Pero, si pese a todo no puedes evitarlo,
    Y congelas el júbilo y quieres con desgana
    Y te salvas ahora y te llenas de calma.

    Y reservas del mundo solo un rincón tranquilo
    Y dejas car los párpados pesados como juicios
    Y te secas sin labios y te duermes sin sueño
    Y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo
    Y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas.

    Entonces
    No te quedes conmigo.

    4. Ésta es mi casa

    No cabe duda. Ésta es mi casa
    aquí sucedo, aquí
    me engaño inmensamente.
    Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

    Llega el otoño y me defiende,
    la primavera y me condena.
    Tengo millones de huéspedes
    que ríen y comen,
    copulan y duermen,
    juegan y piensan,
    millones de huéspedes que se aburren
    y tienen pesadillas y ataques de nervios.

    No cabe duda. Ésta es mi casa.
    Todos los perros y campanarios
    pasan frente a ella.
    Pero a mi casa la azotan los rayos
    y un día se va a partir en dos.

    Y yo no sabré dónde guarecerme
    porque todas las puertas dan afuera del mundo.

    3. Defender la alegría

    Defender la alegría como una trinchera
    defenderla del escándalo y la rutina
    de la miseria y los miserables
    de las ausencias transitorias
    y las definitivas
    defender la alegría como un principio
    defenderla del pasmo y las pesadillas
    de los neutrales y de los neutrones
    de las dulces infamias
    y los graves diagnósticos.

    Defender la alegría como una bandera
    defenderla del rayo y la melancolía
    de los ingenuos y de los canallas
    de la retórica y los paros cardiacos
    de las endemias y las academias.

    Defender la alegía como un destino
    defenderla del fuego y de los bomberos
    de los suicidas y los homicidas
    de las vacaciones y del agobio
    de la obligación de estar alegres.

    Defender la alegría como una certeza
    defenderla del óxido y de la roña
    de la famosa pátina del tiempo
    del relente y del oportunismo
    de los proxenetas de la risa.

    Defender la alegría como un derecho
    defenderla de dios y del invierno
    de las mayúsculas y de la muerte
    de los apellidos y las lástimas
    del azar
    y también de la alegría.

    2. Táctica y estrategia

    Mi táctica es
    Mirarte
    Aprender como sos
    Quererte como sos

    Mi táctica es
    Hablarte
    Y escucharte
    Construir con palabras
    Un puente indestructible

    Mi táctica es
    Quedarme en tu recuerdo
    No sé cómo ni sé
    Con qué pretexto
    Pero quedarme en vos

    Mi táctica es
    Ser franco
    Y saber que sos franca
    Y que no nos vendamos
    Simulacros
    Para que entre los dos
    No haya telón
    Ni abismos

    Mi estrategia es
    En cambio
    Más profunda y más
    Simple
    Mi estrategia es
    Que un día cualquiera
    No sé cómo ni sé
    Con qué pretexto
    Por fin me necesites

    1. Te quiero

    Tus manos son mi caricia
    mis acordes cotidianos
    te quiero porque tus manos
    trabajan por la justicia

    si te quiero es porque sos
    mi amor mi cómplice y todo
    y en la calle codo a codo
    somos mucho más que dos

    tus ojos son mi conjuro
    contra la mala jornada
    te quiero por tu mirada
    que mira y siembra futuro

    tu boca que es tuya y mía
    tu boca no se equivoca
    te quiero porque tu boca
    sabe gritar rebeldía

    si te quiero es porque sos
    mi amor mi cómplice y todo
    y en la calle codo a codo
    somos mucho más que dos

    y por tu rostro sincero
    y tu paso vagabundo
    y tu llanto por el mundo
    porque sos pueblo te quiero

    y porque amor no es aureola
    ni cándida moraleja
    y porque somos pareja
    que sabe que no está sola

    te quiero en mi paraíso
    es decir que en mi país
    la gente viva feliz
    aunque no tenga permiso

    si te quiero es porque sos
    mi amor mi cómplice y todo
    y en la calle codo a codo
    somos mucho más que dos.

    Bonus: Estados de ánimo

    Unas veces me siento como pobre colina

    y otras como montaña de cumbres repetidas. 

    Unas veces me siento como un acantilado

    y en otras como un cielo azul pero lejano.

    A veces uno es manantial entre rocas

    y otras veces un árbol con las últimas hojas.

    Pero hoy me siento apenas como laguna insomne

    con un embarcadero ya sin embarcaciones;

    una laguna verde inmóvil y paciente

    conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza.

    Confiando en que una tarde te acerques y te mires,

    te mires al mirarme.

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